Leyendas del fútbol: El Gordo Ronaldo

2 Mar 2018 9:11:55 | Por: Deportes RCN

Nuestro periodista, Jotas Mantilla, recuerda al brasileño que dejó huella en el Inter, Barcelona y Real Madrid, entre otros.

Ocurrió en España. Era el año de 1996 y el Barcelona tenía un partido de puro trámite ante el Compostela. Al cuadro blaugrana lo dirigía el inglés Bobby Robson quien había llegado a reemplazar al mítico Johan Cruyff, con quien el equipo de la ciudad condal vivió una de sus épocas más brillantes en los días del Dream Team.

Ese equipo Post Cruyff tenía una nueva perla brasilera: Ronaldo Luiz Nazario Da Lima; le decían el fenómeno. Un delantero que tenía todo. Técnica, velocidad, alto poder goleador, inteligencia de juego y un porte físico envidiable. El Barcelona resolvía aquel partido sin dificultad y como cereza del postre vino la magia. El Gordo tomó la pelota en propio campo, dejó a uno, a dos, a tres, puso tercera, cuarta velocidad. Frenó, amagó, sin olvidar que antes mandó al colegio a sus defensores y definió a placer en uno de los más espectaculares goles que estos ojos han visto.

El DT del Barcelona se paró del banquillo y se tomó la cabeza. En inglés exclamó “¿Can you believe that? (¿Puedes creer esto?). Ronaldo había marcado un gol de leyenda y enviaba el mensaje: Había llegado un jugador de otro nivel al futbol mundial. Sus insinuaciones en Cruzeiro, PSV de Holanda empezaban a ser realidad en el cuadró culé.

Definía con ambos perfiles. Incluso de cabeza en algunas ocasiones. Junto a Luis Figo, Luis Enrique, Pep Guardiola y Cía. marcaron una gran temporada con dos grandes títulos. La vieja Recopa Europea venciendo a la Fiorentina de Batistuta en semis y al PSG en la final; y la Copa del Rey donde vencieron al Betis en el Bernabéu. No ganaron la Liga ya que el Real Madrid de Capello tomó una fuerte ventaja en el comienzo que terminó siendo decisiva.

Su idilio con el Barcelona duró tan solo una temporada. Eran los días en que la liga más fuerte era la italiana y una noche en la Ramblas, el dinero de Moratti lo sedujo para irse al Inter. Allí viviría los momentos más duros de su carrera. De entrada, el chileno Iván Zamorano que portaba la 9 le negó ese dorsal. Obligó al fenómeno a usar la 10. Le quedaba de maravilla porque su fútbol siempre fue genial. Digno de ese número.

Un día de octubre de 1999 se rompió los ligamentos de una de sus rodillas. Fue operado. Se perdió cerca de 6 meses de competencia. Volvió, y en el corazón de Roma, en el estadio olímpico en un juego de Copa Italia en la primera pelota que tocó se volvió a romper los ligamentos de la misma rodilla. El DT del Inter era el argentino Héctor Cúper, quien se levantó del banquillo cual Robson y dijo en castellano: “¿La C… de tu madre, puedes creer eso?” Nadie lo podía creer. Era el final de su carrera, advirtieron muchos.

Había que empezar de nuevo. Entre una cosa y otra pasaron cerca de 8 meses más. Para el final del año 2001 ya jugaba con el ‘nerazzurri’ de Lombardía y hacía tímidos goles. Era un Inter que supo llevar bien Cúper aun sin Ronaldo. Y aunque perdieron el ‘Scudetto’ con la Juve en la última fecha, el crack de Belo Horizonte estaba listo para comerse a todos en el Mundial Corea-Japón 2002.

Ese Mundial sí que fue especial para Brasil. Scolari, su DT, había logrado construir un equipo que tenía el ADN del fútbol de aquel país con laterales de ensueño (Cafú y Roberto Carlos), una línea de volantes de marca sólida y moderna (Gilberto, Kleberson) y en punta Rivaldo, Ronaldinho y el Gordo Ronaldo.

Turquía, China, Costa Rica, Bélgica, Inglaterra, de nuevo Turquía en semis y Alemania en la final fueron un absoluto trámite. Brasil ganó por quinta vez un Mundial y Ronaldo marcó 8 goles. Dos de ellos en la final ante el mejor portero del momento: Oliver Kahn. En Yokohama tuvo su redención. Había visto el túnel dos veces cuando estuvo en la puerta del retiro por cuenta de su rodilla. Alzó la Copa del Mundo y, por si fuera poco, lo fichó el Real Madrid de los galácticos. Allí junto a Zidane, Figo, Roberto Carlos, Raúl y Cía. hicieron del viejo Chamartín, hoy Santiago Bernabéu, un carnaval de sonrisas.

Ronaldo Luiz Nazario Da Lima, un jugador de fútbol maravilloso.

Cuando discutan quién ha sido el mejor jugador de la historia del fútbol, no cometan la torpeza de dejar por fuera al Gordo Ronaldo.

El fenómeno…Inolvidable