Opinión - "El fútbol femenino de Colombia se está desangrando"

Fútbol Femenino de Colombia 2021 / Dimayor Oficial

Fútbol Femenino de Colombia 2021 / Dimayor Oficial

Cada liga es más corta, cada año hay más excusas y a la final las afectadas son nuestras mujeres que se tienen que sobrecargar o renunciar a sus sueños.

4 Feb 2021 13:00Por: Deportes.canalrcn.com
Por: Felipe Cubillos

Nuestras mujeres del fútbol colombiano entran a un punto crítico; uno que se va ahondando cada vez más. Una herida que empieza a cavarse internamente y que desangra poco a poco nuestro torneo femenino. Un flujo constante que envés de ser solucionado, se está evidenciando la falta de intervención, de relevancia y de importancia que le dan a una profesión que se convierte en una de las más inestables del país, siendo parte de uno de los negocios más grandes a nivel mundial.

La ironía de ser parte de un mundo lleno de millones y poder a nivel global, demuestra que el negocio en muchas ocasiones está por encima del desarrollo deportivo. Un foco que se perdió hace años en el deporte rey. Les llenamos los bolsillos a los protagonistas y estos han ido perdiendo la magia, el talento que tanto nos enamoró del balón. Aún así, contra viento y marea, nuestras mujeres han ido escalando desde sus edades más jóvenes. Entrenando en escuelas de solo hombres, adaptando su fútbol y su pasión a la cancha del barrio y uniéndose para poder generar espacios que sirvan para potenciar su talento, proyectar su trabajo y establecer un futuro digno para las nuevas generaciones.

Hoy en día es imposible pensar que en Colombia una mujer puede vivir del fútbol y aunque abre otro camino positivo que es la preparación académica externa, esto hace que nuestras mujeres tengan que redoblar esfuerzos, teniendo un segundo empleo, ocupándose de emprendimientos personales, que a la final lo único que hacen es sobrecargarlas y a muchas las hace renunciar; aún teniendo el talento necesario para poder crecer.

La empresa privada no puede ser tan 'ciega' y no ver lo que pasa. Porque en el papel todos hablan mal del fútbol femenino, pero cuando empezamos a escalar en los torneos continentales, a brillar con nuestra Selección Colombia y a conseguir objetivos que para muchos de los supuestos 'hinchas' del fútbol eran imposibles, ahí si todos se quieren montar al barco de la felicidad y la victoria. Una felicidad que es pasajera, porque una vez nuestras jugadoras llegan a casa, cuelgan la medalla en su habitación y se limpian el rostro, tienen que seguir con sus otras labores. Nuestras estrellas, obligadas a renunciar o explotarse por la falta de condiciones de las autoridades del fútbol de este país.

Con el pasar de los años cada torneo es más corto, con la excusa que no hay dinero y que la situación actual no es la mejor, pero es que el fútbol femenino viene en pandemia desde su primera liga profesional y esto se ha demostrado con el versito de los máximos dirigentes que no encuentran una razón sustentable para decir que 'no les importa' tanto como el masculino. Que 'el negocio no es tan rentable'.

Para cualquier persona es imposible mantenerse en un año laboral con un contrato de 2-3 meses, a veces 4 o 5 que permitan ahorrar algunos pesos más, pero, ¿El resto del año qué?. Las directivas de los clubes hacen esfuerzos económicos impensados, muchos de ellos con la mano en el bolsillo para poder darle la vida que se merecen a nuestras futbolistas, pero la ausencia de gestión viene de más arriba. De donde dicen que no hay dinero para una liga femenina, pero si para apagar los incendios causados por errores personales y puntuales que nada tienen que ver con el fútbol.

Pero hay más fallas que certezas en esta lógica, lógica que es básica porque si el torneo fuera más largo, los contratos a su vez con una duración decente, no solo para jugadoras, para cuerpos técnicos, médicos, preparadores físicos, logística, aseo. Una Liga que sea un producto serio y duradero donde las grandes marcas tengan un espacio y tiempo prudente para poder mostrar sus marcas y vender sus productos. Pero en un mes y medio, nadie puede vender, jugar, crecer o desarrollar nada.

Desde lo deportivo, los cuerpos técnicos hacen magia en poco tiempo y solo los clubes que cuentan con buenos recursos pueden hacer pretemporadas más largas. Sin excusas, sin problema y con una sonrisa en la cara, nuestras mujeres salen a la cancha a poner el pecho por los colores que estén defendiendo y con el sueño de alguna vez vestir los colores de la Selección Colombia. 

Y esto no se trata de victorias morales, en menos de 5 años conseguimos nuestra primera Copa Libertadores en 2018 con el equipazo de Atlético Huila que dirigía Albeiro Erazo y que llenó de felicidad a cada una de las personas que trabajamos y vivimos del fútbol femenino de nuestro país. Un fútbol lleno de talento pero con ausencia de gestión y lo más importante. Sin amor por parte de los 'tesos' de arriba. 

Nuestras mujeres necesitan una Liga Femenina Sostenible, una liga que empiece a recalar en la parte interna, porque de puertas para afuera, estamos considerados como el segundo país en Suramérica solo teniendo por encima a Brasil. Las jugadores de países históricos como Uruguay, Chile, Argentina, Paraguay, quieren venir a jugar el torneo femenino de nuestro país por todo el talento y la exigencia de nuestras jugadoras locales, que así las pongan a jugar en la cancha de una universidad, la van a romper toda. (Algo que ya se ha demostrado).

No más excusas, no más remordimientos, no más 'peros', ¡no más! Nuestro fútbol se está desangrando y nuestras mujeres prefieren migrar que jugar acá. Ya es hora de dar un golpe sobre la mesa y entender lo que representa nuestro fútbol femenino a nivel mundial. No es coincidencia que nuestras principales figuras jueguen en las grandes ligas del mundo y que las que están acá estén esperando su turno de 'mes y medio' para poder demostrar de qué están hechas.

O paramos la herida, o se nos muere el fútbol femenino y con él todas las ilusiones y el futuro de muchas de nuestras mujeres que con talento, condiciones, preparación y trabajo tienen todo para brillar y no se puede por la falta de una mano dura desde arriba que empíece a preocuparse de verdad y no a dar contentillo para los incautos que no conocen el contexto real y que venden la existencia de esta liga como una buena nueva. 

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